lunes, 30 de julio de 2007

Recuperar la seguridad social


*Lic Alicia Torres - Convencional Nacional U.C.R.


Es muy difícil encarar el tema de la inseguridad si se pretende abordarlo con profundidad, sin planteos oportunistas para la coyuntura electoral, sin discursos superficiales “disfrazados” de progresismo.

Por lo general, se advierte una mirada del delito vinculada a una concepción armónica de sociedad, en la que los individuos se relacionan solidariamente, donde existe la cooperación y en la que las conductas ilegales, delictivas, son minoritarias y constituyen desviaciones respecto a lo general.
Pero esta visión de una sociedad con relaciones sociales orgánicas, en verdad encubre la realidad de las conductas delictivas que, lejos de ser minoritarias, o de ser simples “desviaciones” de lo general, son parte constitutiva de lo social.
No se trata de entender la inseguridad a partir de la explicación del crecimiento del delito, del consumo de drogas y alcohol o del aumento de la pobreza, precisamente una visión parcial de la inseguridad plantea que la misma es promovida por ciertos sectores de la población (por supuesto los mas pobres).
Se trata entonces de poner el acento en la injusta y desigual predistribución de bienes entre los individuos que integran la sociedad.
Para poder entender la inseguridad podríamos empezar por preguntarnos ¿que entendemos por conductas delictivas?

La historia argentina esta impregnada de hechos delictivos cuyos principales responsables tanto públicos como privados, han sido funcionarios y empresarios asociados en sus intereses. Estas conductas delictivas permitieron a lo largo de la historia que determinados grupos económicos afianzaran su posición de privilegio.
Si no planteamos que el capitalismo industrial resulta un obstáculo a la hora de pensar soluciones al problema de la inseguridad, estaremos dando una respuesta parcial. Tampoco podemos desconocer que existen intereses para que las explicaciones propuestas para el tema de la inseguridad sean parciales.
Los medios de comunicación contribuyen a instalar la imagen de un perfil del delincuente como un ser sombrío, amoral, marginal, violento. Pero nada dicen de la actividad delictiva comercial, industrial, que con buenos asesoramientos legales y financieros consiguen eludir los obstáculos de la ley. Nadie descubre el velo de las actividades delictivas que realizan los bancos cuando lavan dinero.
De modo que lejos de existir lazos sociales de tipo moral. Lo que en verdad prevalece en esta sociedad capitalista de hoy, como lazos sociales mas fuertes, son las practicas ilegales.
Los intereses particulares priman sobre los colectivos

Es cierto que el pensamiento sociológico abrevó en esta idea de conciencia colectiva, de armonía, de solidaridad durkheimniana, pero se trata de una idea un tanto utópica.
Cuando robert castel habla de “des-ciudadanizacion”, de “desafiliación social” producto de la aplicación de políticas neoliberales que profundizan el capitalismo salvaje trayendo consecuencias absolutamente destructivas, esta señalando como la desestructuracion del trabajo, de la salud, de la educación, como la desaparición de los espacios de contención social : escuela, club, sindicato, sociedad de fomento, partido político, provocan inseguridad.
El estatuto del empleo tal como fue concebido por el capitalismo industrial ha sido desestabilizado, dando lugar no solo al desempleo masivo, sino también a la precarizacion laboral y esto sin lugar a dudas ha hecho surgir la inseguridad social.
El sistema de protecciones que naciera con el capitalismo industrial debe reformularse porque ya hemos dejado atrás esa etapa para transitar la era de la mundializacion .

Mientras el siglo xix trajo , en los paises europeos , la inseguridad social de los comienzos del capitalismo, con un estado de gran miseria material, con el siglo xx conocimos las convenciones colectivas donde justamente fue “lo colectivo” lo que empezó a proteger.
De modo que, la salida de la mercantilización de las relaciones laborales había permitido en las sociedades europeas entrar en la llamada sociedad salarial de los 60´, garantizando la extensión de las protecciones y derechos sociales fuertes.
Esta idea de “lo colectivo” como protección es lo que hoy, ha desaparecido.
Estamos asistiendo a la flexibilización laboral, apelando a un sujeto abierto al cambio , que debe asumir el riesgo individual y hacer su recorrido profesional reconvirtiéndose permanentemente.
A partir de lo expresado, ¿como esperar entonces que la inseguridad desaparezca mientras no sea posible plantear una sociedad solidaria, armónica, justa con una equitativa distribución de la riqueza?.
¿Que opciones reales ofrece el capitalismo hoy, para garantizar una sociedad igualitaria sin actividades económicas ilegales?
Se hace necesario diferenciar los delitos cometidos por sectores marginados, pobres, los delitos desprofesionalizados de aquellos vinculados a las practicas económicas ilegales, producto de la connivencia de funcionarios, abogados, empresarios, jueces.
Una real política de seguridad debe dejar de lado la criminalizacion de la pobreza para asumir seriamente que ya no es posible seguir sosteniendo la creciente brecha existente entre pobres y ricos.

Es indudable que el tema de la inseguridad es preocupante pero también muy complejo a la hora de plantearse soluciones.
Lo que sucede es que las causas estructurales basadas en un orden social injusto que excluye, que margina, que explota, que es desigual, no son removidas.
Las soluciones que se intentan son solo meros paliativos que además están en manos de quienes tienen posibilidades económicas y pueden acceder a una seguridad privada, o barrios cerrados, a rejas en sus casas; situación realmente preocupante en tanto involucra a agencias privadas de seguridad que se han multiplicado y que en su mayor parte se componen de personas que pertenecían a policía o ejercito.

La realidad revela el fracaso de las respuestas que se han dado hasta ahora, basadas en políticas represivas y que solo dan cuenta de la incapacidad del sistema penal.
Se ha intentado también pensar en soluciones preventivas que permitan anticiparse a la conducta delictiva, promoviendo espacios de participación ciudadana, con estrategias de protección entre vecinos, pero en definitiva tampoco se apunta al núcleo del problema ya señalado. En tanto no se modifiquen las condiciones de vida en las que vive la mayor parte de la población, se seguirán fomentando conductas que no favorecen la convivencia.
En verdad esta prevención, presupone nuevamente una idea de sociedad armónica, solidaria, con valores compartidos y con algunas desviaciones por supuesto siempre producidas por los mismos sectores.
De alguna manera esta autoconvocatoria a la defensa o protección por parte de la población parte lamentablemente, de la inseguridad que nos producen la policía y las políticas de seguridad propuestas desde el estado.

¿Como puede convocarse a una “comunidad” a tal prevención? Esta apelación a la comunidad es algo utópico en la medida que las relaciones sociales basadas en vínculos solidarios están en verdad desdibujadas a partir del creciente avance del mercado. De manera que para hacer un planteo serio debería partirse de un diagnostico que acepte en principio la dificultad de pensar políticas de seguridad mientras exista un crecimiento de la economía ilegal. En tanto sea el mismo estado el que , ya sea por acción o por omisión, posibilite que se generalice la violencia y permita la expansión cada vez mayor del comercio de drogas, resulta difícil pensar en soluciones a la inseguridad.
Se debe advertir que una política de seguridad sustentada meramente en practicas asistenciales para los excluidos en realidad solo busca garantizar la seguridad de quienes estarían “en riesgo”, es decir de quienes serian victimas de las conductas de aquellos “peligrosos” . Esto sin dudas, profundiza aun mas la dualidad social.
En esta apelación a la comunidad hay como una idea nostálgica de sociedad preindustrial en la que aun existían lazos sociales solidarios, de cooperación.
El desafio es plantearse como recuperar las protecciones sociales hoy perdidas tratando de encauzar la movilidad social .

A propósito Robert Castel, se pregunta: ¿se puede pensar en un estado social flexible?. La idea hoy extendida acerca de la necesidad de la descentralización conlleva el riesgo de debilitar el compromiso del estado beneficiando intereses particulares. Adaptar la ley a las particularidades locales también tiene sus riesgos : por ejemplo el de generar feudalismos locales.
De manera que enfrentar el problema de la inseguridad social implica entender el grave problema de la creciente desestructuracion del trabajo. Y al respecto no solo estamos hablando de desempleo masivo, sino de precarizacion de las relaciones laborales.

Finalmente: entendiendo como se dijera al principio, la complejidad del tema, y dejando abierta la reflexión y el debate, podría concluirse que es absolutamente necesaria la ampliación de la ciudadania pero advirtiendo el peligro de que las propuestas de participación “comunitaria” se transformen en dudosos espacios detectores de “incivilidades” , que instalen la “sospecha” acerca de determinados individuos o sectores sociales, lo cual pone en cuestionamiento la existencia de un verdadero estado democrático.
Tales convocatorias deben incluir la participación de todos los sectores sociales, adolescentes, personas que hoy no participan, extranjeros, vendedores ambulantes, prostitutas, homosexuales, travestis, es decir de todos aquellos que hoy son estigmatizados como “ilegales” y de los cuales, nos dicen, “habría que defenderse o protegerse”.
Por supuesto que hay que defender el estado de derecho, garante de la seguridad civil, que permite combatir la inseguridad causada por las amenazas a personas o bienes , la delincuencia, el robo, la violencia, la criminalidad. Esto es indispensable porque es la única valla contra el avance del autoritarismo y de las dictaduras.

Pero también es fundamental defender el estado social que es el que impide la desintegración social asegurando las condiciones que permiten que los hombres puedan relacionarse con otros hombres, hacer sociedad, y eso significa garantizar que podamos compartir un mínimo de protección y derechos comunes.

Julio Cleto Crosty preside acto de (ex)radicales Ka$h en Vicente Lopez

Cronicas Marcianas


Profundas discrepancias he tenido esta tarde, con un amigo, acerca de esta noticia.

Cree mi amigo, viejo lector de Ray Bradbury, ver en esta pieza literaria a una inedita obra del viejo escritor americano.

Yo, infinitamente mas inculto que mi amigo pero con algun minimo entrenamiento para leer entrelineas, percibo los feroces efectos de la interna de la minicarpa lavagnista. Quien publica esta nota, no es sino la inefable agencia IMPULSO BAIRES. Dicha empresa periodistica, de extrema sensibilidad hacia las posiciones de la minicarpa, pareciera haber tomado partido por alguna de las facciones en pugna.

Posteo la nota, o el cuento de Bradbury ...


"UCR: La hija de Leopoldo Moreau sería candidata a diputada por el lavagnismo

La Plata – El varias veces legislador radical Leopoldo Moreau no sería candidato en esta oportunidad pero su hija mayor, Cecilia Moreau, sería primer candidata a diputado provincial por la primera sección electoral (conurbano norte). La joven está encolumnada con Roberto Lavagna, y desde principio de este año organiza actividades para el ex ministro de Economía.

En la primera habría dos mujeres encabezando las nóminas lavagnistas. La primera sería Cecilia, la mayor de Leopoldo, y en segundo lugar arribaría una dirigente del peronismo, según revelaron diferentes fuentes. En los pasillos del comité provincial, el día de la presentación de la candidatura de Ricardo Alfonsín como gobernador bonaerense, distintos dirigentes comentaban la novedad, y decía que “Leopoldo siempre apunta a lo seguro. El piso divisor en la primera es muy bajo, por lo que tendría asegurada una banca para su hija”. Claro está, esa cuestión no hizo mucha gracia a otros radicales, quienes se quejaron al sostener que “siempre piensa en su familia. Hace años fue su mujer, ahora es su hija. No es justo”, se quejaban. De todos modos, también dijeron, no habría muchos dirigentes dispuestos a discutirle el lugar a Moreau, y menos sabiendo que se trata de su hija."

http://www.impulsobaires.com.ar/nota.php?id=26162

domingo, 29 de julio de 2007

"La competencia es con Scioli "


En 2003, cuando todavía estaba fresco el fracaso de la Alianza y del radicalismo en el gobierno nacional, Margarita Stolbizer superó el 9 por ciento de los votos en la provincia de Buenos Aires. Un resultado impensado que la convertía en la promesa radical. Hoy, sin renunciar a su identidad partidaria, se enfrenta a la conducción y apuesta a una construcción frentista. “Yo no compito con Ricardo Alfonsín, compito con Daniel Scioli”, dice.

–¿Cómo se dirime que haya dos fórmulas radicales para Buenos Aires?

–El tema lo resuelve la Justicia. Creo que ninguna de las dos fórmulas puede usar el logo radical. Además del tema legal, la principal diferencia es que estamos frente a estrategias electorales diferentes. Ricardo Alfonsín es el candidato de Lavagna en la provincia. Nosotros proponemos otra coalición. Rechazamos que la fórmula de Alfonsín sea la oficial del partido, ya que su candidatura no surgió de ninguna interna o mecanismo democrático. La Justicia le va a impedir usar los símbolos partidarios. Desde ya yo no puedo usarlos. Voy al frente desde mi identidad radical. En la presentación de nuestra candidatura había mayoría de intendentes radicales. Creo que cuando habló Alfonsín no había ninguno. Yo no compito contra Alfonsín, compito contra Daniel Scioli.

–¿Cómo definiría políticamente su propuesta de coalición?

–Planteamos el armado de un frente progresista similar al que acompaña a Hermes Binner en Santa Fe. Un frente que incluya organizaciones sociales y también partidos provinciales.

–¿Propone un armado que apoye a Elisa Carrió?

–Lo primero es conformar un frente progresista en la provincia. Un frente con el ARI, el socialismo y otras fuerzas. Luego este frente decidirá el apoyo a una candidatura nacional. Personalmente, antes que Kirchner o Lavagna, elijo a Carrió. Con ella comparto tres ejes centrales: la defensa de la República, la opción por una justa distribución del ingreso y una concepción ética de la política.

–¿Cómo explica que haya radicales con Kirchner, con Lavagna y con Carrió?

–Creo que el radicalismo pasa por un momento de debate y de tensión que no es diferente de lo que ocurrió en el PJ en el 2003. Es cierto, habrá radicales en todas las fórmulas. Esto tiene que ver con el colapso de los partidos políticos. Hay que repensar el sistema de partidos. Los partidos no pueden seguir siendo una maquinaria electoral para que sus cúpulas ocupen cargos electivos. Estamos más en una democracia de candidaturas que en una democracia de partidos políticos.

–¿Está muy lejos de los radicales K?

–Tengo una enorme distancia con el gobierno de Kirchner. Básicamente por el sistema de corrupción sobre el que está instalado. Considero que la aparición de una bolsa con dinero en el baño de la ex ministra Felisa Miceli no es una casualidad, no es un descuido. El episodio forma parte de un sistema. También forma parte el caso Skanska, las narcovalijas de Southern Winds, la escandalosa política de subsidios, la construcción de cárceles con sospechosas adjudicaciones. Al igual que en la década del ’90, hoy tenemos crecimiento sostenido que se queda en pocas manos. El Gobierno maneja los recursos estatales como si fueran propios.

–¿Cómo explica que algunos radicales compartan espacio electoral con los restos del duhaldismo?

–Es absolutamente inexplicable. Yo debería borrar parte de mi propia historia para estar con los que denuncié durante veinte años. No fui yo de manera personal la que los denunció sino el partido.

–Alfonsín sugiere que la Justicia podría proscribir la fórmula Lavagna-Morales al desconocer la convención de Avellaneda. ¿Qué opina?

–Esa convención aprobó un acuerdo que Morales firmó con Eduardo Camaño en nombre de Lavagna. Algunos convencionales plantearon que no había quórum. Eso fue corroborado por los veedores judiciales que envió la jueza Servini de Cubría. La semana pasada el juez subrogante Ariel Lijo citó a varios testigos y convencionales. Hoy no está en pie la coalición con Lavagna.


Fuente: PAGINA 12



sábado, 28 de julio de 2007



El Radicalismo ha representado siempre la institucionalidad democrática para asegurar el ejercicio de los derechos ciudadanos. Así fue forjando su propia identidad, en el debate de las ideas y el mantenimiento de reglas, respetuoso del disenso y defensor de las reivindicaciones populares, que ganó elecciones, ejerció el poder y también le tocó perder y sufrir persecuciones. Pero nunca, en ninguna situación, fue claudicante en sus ideas ni en las formas democráticas de su funcionamiento interno.


En muchas etapas de languidecimiento del Partido, el Radicalismo de la Provincia de Buenos Aires, con su fortísima territorialidad, mantuvo una posición señera y de sostén, y encendida la llama de lucha hacia el progreso. Lo hizo de manera clara y principista en 1897 frente a la política de coalición iniciada por el Comité Nacional; y fue gracias a esas actitudes que conquistamos el gobierno con Hipólito Yrigoyen y que formamos parte de la historia y la cultura de la Argentina.


Lamentablemente, en los últimos años, se ha ido perdiendo la coherencia y ejemplaridad en los comportamientos, guiados más por la conveniencia y el sectarismo que por el compromiso de honrar la historia, desandando años de vida democrática, escandalizando con prácticas viciadas de fraude y autoritarismo, como quedó demostrado en la última Convención realizada en la ciudad de Las Flores. Sin debate, sin convocatoria a los radicales que tienen representación y legitimidad territorial, sin mecanismos internos justos y transparentes para tomar decisiones, los responsables de esta situación produjeron el vaciamiento institucional de nuestro partido. Frente a esta situación, sin embargo, el radicalismo sigue vivo en muchas personas, como lo demuestran los triunfos en distintos lugares del país, porque lo que está en agonía no son las ideas del partido sino su cúpula dirigencial.


Un Partido democrático es el que tiene reglas, el que debate, el que forma a sus cuadros militantes, el que consulta a la sociedad y se prepara para el gobierno, el que construye su poder disciplinador en la autoridad política y moral de sus conductores, el que busca la conquista del poder sin asociarse con quienes lo tienen.

Queremos volver a ser un partido relevante para la sociedad y que también tenga la voluntad de construir en la Provincia una nueva alternativa política mediante la unión de aquellos con quienes compartimos raíces y la visión del futuro que queremos construir.


No nos vamos del Radicalismo, no abandonamos el Partido al que pertenecemos. Rompemos con una estructura formal, ilegítima, vacía de contenido que ya no representa ni las ideas ni los principios, ni a los radicales de la Provincia de Buenos Aires.


Somos el Radicalismo que se sostiene en su historia y su doctrina, que honra el espíritu principista de sus grandes luchadores y no hace concesiones en la búsqueda de espacios.

Por eso hemos tomado la decisión de oponernos al vacío ideológico que nos ofrecen quienes se comprometen con una coalición oportunista junto al peronismo que gobernó la Provincia los últimos años, y también a la salida mezquina del aislamiento, renunciando a instalar una alternativa que devuelva a los bonaerenses la esperanza del cambio que reclama.


Promoveremos la conformación de un Frente Progresista con eje en el Radicalismo, que defienda la autonomía de la Provincia y de los Municipios y una justa distribución de los recursos federales, que asegure el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la vivienda, a un ambiente sano, a la seguridad y a la justicia, a través de una gestión participativa, eficiente y transparente que propugne los más altos valores humanos y morales en un proyecto colectivo y solidario de integración e inclusión.


Como dijo Moisés Lebensohn,” es una gran tarea para un gran partido”.


SOMOS EL RADICALISMO, con vocación de servir a los principios y defender las convicciones, y desde nuestra identidad vamos a participar en las próximas elecciones del 28 de octubre, para representar al pueblo de la Provincia de Buenos Aires en la construcción de un futuro con justicia y dignidad.